Consejos para hacer frente a los síntomas de la alergia al polen

 

Sunflowers

En verano los días son más largos y cálidos, y nuestra piel puede finalmente ver la luz del sol. Para las personas que sufren de alergia al polen, un paseo por el parque puede ser causa de ojos llorosos. Esta guía te ayudará a prepararte para hacer frente a la alergia al polen, y disfrutar de tu verano.

¿Qué es la alergia al polen? Y, ¿por qué yo?

La alergia al polen es una afección alérgica común causada por el polen, que, debido a la sensibilidad del sistema inmune de la persona, puede ser percibido como una amenaza. Como consecuencia, el cuerpo libera unas sustancias químicas llamadas histaminas las cuales provocan una reacción alérgica que afecta a los ojos, haciendo que lagrimeen y piquen. Otros síntomas incluyen estornudos, congestión nasal y picazón de garganta

Los recuentos de polen más altos se registran a menudo cuando suben las temperaturas y, por desgracia, es también cuando queremos salir y disfrutar del sol, pero si estás preparado, podrás seguir disfrutando del aire libre. Si sufres alergia al polen, es buena idea comprobar cada mañana los niveles ambientales de pólenes para saber cuándo estar preparado.

¿Qué causa la alergia al polen?

Si crees que es el polen de las flores el que hace que te piquen los ojos, te equivocas. Las flores son polinizadas por insectos, por lo que no desencadenan los síntomas de la alergia tanto como los pólenes de gramíneas, a menos que metas la cara directamente en ellas (no lo aconsejamos).

La alergia al polen es con frecuencia provocada por las plantas polinizadas por el viento, como los árboles, gramíneas y malezas.

Polen de árboles: Si sientes picor de ojos desde finales de marzo hasta mediados de mayo, este es probablemente el culpable.[1]

Polen de gramíneas: Si sufres desde mediados de mayo a julio entonces es probable que sea la hierba la causa de la mayoría de tus problemas.[2]

Polen de malezas: ¿Crees que solo es posible desarrollar alergia al polen en verano? Los síntomas pueden durar hasta principios del otoño, ya que el polen de las plantas es liberado desde finales de junio hasta septiembre.[3]

6 consejos para evitar la alergia al polen

Evitar por completo el polen puede ser complicado, ya que las esporas son pequeñas y pueden viajar largas distancias con el viento. Pero aquí tienes algunos consejos y sugerencias para ayudarte a combatir la alergia al polen durante el verano.

1) Utiliza un sombrero de ala ancha y gafas de sol

¿Quién iba a decir que ese look festivalero puede funcionar para protegerse de la alergia al polen? Un sombrero de ala ancha y unas buenas gafas de sol actúan como barrera física, bloqueando la entrada de partículas en los ojos y reduciendo la irritación. Así que cuando el nivel de polen sea alto, asegúrate de ponerte los accesorios correspondientes para conseguir una mayor protección frente a la madre naturaleza.

2) Recógete el pelo

El polen tiene la costumbre de meterse en todas partes, incluyendo el cabello. Y una vez que está ahí, las partículas se adhieren todo el día, lo cual es una mala noticia, ya que el polen puede caer fácilmente en tu cara y ojos. Mantener el cabello recogido y apartado de la cara significa menos probabilidades de estar en contacto con estas partículas.

3) Una ducha antes de acostarse

A muchos de nosotros nos encanta tomarnos una ducha para despertarnos por la mañana. Pero cuando los niveles ambientales de pólenes están en temporada alta, vale la pena ducharse más a menudo, o hacerlo por la noche. El polen se pega a la piel, por lo que es aconsejable darse una ducha al final del día para retirarlo de nuestro cuerpo. Te hará sentir más fresco y te ayudará a aliviar la irritación de los ojos.

4) Cambia la ropa de cama con frecuencia

Cuando calienta el sol, es tentador abrir las ventanas de par en par y dejar entrar un poco de aire fresco. Pero esto puede introducir (lo has adivinado) más polen, que puede quedar atrapado en nuestra ropa de cama. Si tu rutina consiste en: despertar y pasarte la primera hora del día con picor de ojos, esta podría ser la razón. Reduce los síntomas de la fiebre del heno cambiando la ropa de cama más a menudo, especialmente las fundas de almohada. Además, ¿a quién no le gusta meterse en una cama con sábanas limpias?

5) Piensa en utilizar filtros de polen

Si tienes aire acondicionado en casa, en el trabajo o en el coche, vale la pena comprobar que tenga instalados filtros de polen. Estos atrapan las partículas al aspirar el aire, para que así puedas disfrutar de un aire fresco y a la vez minimizar el contacto con el polen. Los filtros deben limpiarse con regularidad para mantener su eficacia, pero es mejor pedirle a alguien que lo haga por ti, para limitar tu exposición a las partículas.

6) Limpieza general

Para ayudar a disminuir la cantidad de polen en tu hogar, asegúrate de pasar la aspiradora a menudo y quitar el polvo con un paño húmedo para no mover el polen. Esto ayudará a reducir los síntomas de la alergia al polen.



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