Alergia al polen, un problema real para los ojos

 

La rinitis alérgica estacional es lo que se conoce como reacción alérgica al polen. Es durante el verano y la primavera cuando tiene su mayor incidencia, ya que la gente padece los inconvenientes del polen que sueltan las plantas como los árboles. Eso sí, conviene dejar claro que afecta de manera distinta a unas personas y a otras.

La reacción en sí misma se debe a que tu sistema inmunitario lo percibe como una amenaza. Y como respuesta, el sistema inmunitario suelta una serie de agentes químicos para prevenir que se extienda lo que él considera una infección. Estas sustancias provocan los síntomas de la alergia al polen, entre los que se encuentran los estornudos, los ojos llorosos y el moqueo nasal. 

Análisis de los síntomas de la alergia al polen

La intensidad de la alergia al polen puede variar según factores como el tipo de persona, la edad, otras condiciones médicas como el asma, y también por el clima y el nivel de polen en el ambiente. Si sufres este tipo de alergia seguramente padezcas los siguientes síntomas:

• Estornudo y tos

• Moqueo y bloqueo nasal

• Dolores de cabeza

• Picor de garganta, boca y nariz

En los ojos

La alergia al polen puede también afectar a tus ojos de formas muy diferentes. Estos son los tres principales síntomas:

Inflamación

Los párpados pueden hincharse y mucha gente puede llegar a sentir una sensación incómoda de escozor.

Irritación

También puedes llegar a sufrir las consecuencias de tener los ojos irritados o el molesto picor de ojos. Y aunque estas sensaciones pueden calmarse, lo cierto es que pueden ser unos síntomas persistentes propios de la alergia al polen.

Rojeces

Por último, junto a los problemas especificados arriba, la piel sobre los párpados y el blanco de los ojos pueden volverse rojos.

Cómo vivir con la alergia al polen

Con la intención de ayudarte a disfrutar de los placeres de la vida a pesar de la alergia al polen, hemos elaborado una lista de consejos que te pueden ayudar a evitar los síntomas de ésta:

1. Comprobar los niveles diarios de polen y evitar o minimizar el contacto con el polen es una medida básica para reducir síntomas como el picor de ojos.

 2. Detectar qué meses del año son en los que sientes los efectos. A algunos les afecta más la alergia al polen en verano y a otros en primavera. Por esto es bueno saber cuándo empieza la temporada.

3.  Ponerse gafas de sol puede ayudar a reducir la exposición de tus ojos al polen, así como a disminuir el efecto del sol en los mismos. 

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